Archive for abril, 2010

Reímos Sencillos

Río,
me dejo ir en mano alegre,
voy previendo,
porque mañana, a lo mejor, hay un entierro

Silvio Rodríguez

Río al subir la montaña,
río al subir por su luz,
río si llevo a espaldas
dos cuentos, la vida,
un cuaderno y tú.

Luego me tiro en un río,
y río en su profundidad,
río cuando ando perdido,
cuando ando perdido
y no sé la verdad.

Río cuando subo al cielo,
río también al bajar,
y en el camino que sigo,
a veces me olvido
de la realidad.

Y sigue buscando mi anhelo,
un olor a viento de mar,
sigue buscando tu pelo,
tus ojos, tu risa
y tu libertad.

Río en bosque de pinos,
río con mucho jamás,
los árboles ríen conmigo,
yo río contigo,
y no reímos más.

26 abril, 2010 at 5:25 pm Deja un comentario

Paquita

Me llena una
desesperación inocente
que no comprende
que no volverás
a cruzar mi puerta.

Félix Aguilar

¿Qué puedo yo decirte tía?
si tu vida toda fue un poema de amor
porque no fue tuya
tu vida
sino de todos
y descubrías tu recompensa en
los ojos brillantes de Josefina y sus niños.

¿Qué puedo ofrecerte tía?
si lo que mejor sabías era dar,
humilde como un árbol dabas,
a manos llenas soltabas tu corazón.

¿Qué puedo escribirte tía?
si sos más compleja que las palabras
y más sencilla que una oración.

¿Qué puedo decirte tía?
si ya lo has dicho todo
y no merecés una elegía
sino la resurrección.

17 abril, 2010 at 7:44 am Deja un comentario

Noticia

A Carlos (Calín) Ramírez Sosa

Hoy leí que había muerto.
Me froté los ojos y releí:
Es mi pesar comunicarle que el Sr. Alexis Aguilar
murió anoche
de manera repentina en su sueño.

Reí.
No estoy muerto.
No puedo estar muerto.

Entonces comenzaron
a llegar las condolencias,
no a mí
sino a mi familia y amigos,

y entonces lloré,
comencé a llorar
mi muerte.

13 abril, 2010 at 5:48 pm Deja un comentario

No Siento

No siento.
Ya no siento.
Se me ha secado el corazón
en los labios,
y en vano intento rescatar
ternura
de la nada.

Ya no siento.
Algo adentro
es incapaz de desplazar
la multitud de rocas que lo oprimen.
Es inaccesible el punto intenso
que se agita inútilmente en la oscuridad.

Y son casi imperceptibles
los diminutos estallidos
que se me acumulan en los ojos

y que, sólo lentamente,
torpemente,
van desarmando mi implacable densidad.

10 abril, 2010 at 5:35 pm Deja un comentario

Casa de Madera

Una vez me dijiste
que te casarías
y vivirías con tu esposa
en una casa de madera,
una casa sola
con una sala espaciosa
y un piano de cola
al lado de un ventanal
con un paisaje hermoso:
un bosque verde y frondoso.

Y saldrías con tu compañera
de aquella casa de madera
y correrían enamorados
tomados de la mano
hasta perderse en la oscuridad
de aquel bosque encantado.

Pero cuando me dijiste eso
no te había arruinado
la vida
y te maravillaba
el firmamento eterno estrellado,
y el mar con sus voces exquisitas,
y tu capacidad de soñar
era así,
casi infinita.

Tu alegría fue tibia y entera
con tu esposa,
tu piano, el bosque
y tu casa de madera.

8 abril, 2010 at 4:32 pm Deja un comentario

Este Lugar

Cuando volvió la vista hacia este lugar
dejó a un lado su belleza de abril
y recogió su belleza gentil vegetal.

Sus oídos se hicieron tocables por el rumor
ardiente de las arenas,
su voz se tornó larga y serena
y con ella logró formar un cerco
para proteger el temblor de las hojas
y el zumbido frágil de las libélulas.

Sus sueños se disolvieron en el lodo
al fondo de las lagunas,
y sus dedos se volvieron cauces de agua y luz.

Así reposó por años
hasta que un día,
como si no importara,
como si no hubieran miles de piedras
elevando sus ojos
suplicantes
hacia ella,
como si cada uno de esos cuerpecitos inertes
no hubiera encontrado ya en ella
su perfecto lugar,
se levantó,
sacudió con violencia sísmica la tierra
y partió sin volver la vista atrás.

6 abril, 2010 at 7:05 pm Deja un comentario

Los Sollozos de un Muerto

Por encontrarte a ti muero a cada momento,
y te envío palabras tenues tiradas al viento
que tu corazón recoge
como las flores de un muerto.

Y aunque sé que al acariciar tu boca
se despedaza en silencio,
también sé que la muerte es así,
la locura de un beso,
descubrirte en la noche con los ojos abiertos.

Debilmente mi voz se dobla
siguiendo la forma de tu cuerpo,
es por eso que te veo en mi espejo,
que te siento muy dentro,
que sé que si te encuentro
mi instante de muerte se volverá eterno.

¿Qué si no quieres mis versos? lo entiendo…
porque llevas contigo las cosas del universo,
¿Y quién, dime
quién quiere los sollozos de un muerto?

5 abril, 2010 at 7:11 pm Deja un comentario

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