Archive for diciembre, 2012

Ernesto

¿Ha muerto en 1967, en Bolivia, porque se equivocó de hora y de lugar, de ritmo y de manera? ¿O ha muerto nunca, en ninguna parte, porque no se equivocó en lo que de veras vale para todas las horas y lugares y ritmos y maneras?
Eduardo Galeano

Nadie podía tocarte
Ernesto vivo
y menos muerto.
No temías a la muerte
tu compañera,
una combatiente más de tu causa.

Te enfrentaste a tu asesino
con mirada serena.
No venía a matarte
sino a declararte inmortal.

Y tus ojos siguen abiertos
como en aquel 9 de octubre,
fulgentes de odio, ira y amor
en los innumerables ojos
de quienes
hoy
empuñamos tus armas.

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29 diciembre, 2012 at 2:57 pm Deja un comentario

Tu Camino

a mi tía Talita quien me abrió nuevos mundos
con generosidad de espíritu.

Fuiste la hija mayor, la hermana mayor.
Fuiste un faro que guió a tu familia.
Faltó un padre pero tú estabas ahí
junto a tu madre y a tus hermanos.

Te guardaste el temor y las dudas
y caminaste,
y caminaste
abriendo caminos nuevos,
limpiando la maleza,
cortando las ramas,
haciendo a un lado los abrojos
para que nosotros
los que te seguiamos,
los que te queriamos,
tuvieramos un camino libre
y un lugar donde pudieramos
reposar a tu lado.

Mirtala, Talita, Carmen Trejo.
Fuiste muchas mujeres y fuiste una:
madre, hermana, tía, abuela, amiga,
dueña de todos y todos dueños de ti
porque tu amor no era tímido
ni sabía de barreras,
era grande como tú,
era abierto, amplio, y fuerte
como tú.

Nunca olvidaste a nadie,
nunca dejaste a nadie atrás,
tus manos se extendían
en todas direcciones
porque eras el centro y la base,
el eje alrededor del cual
giraba un universo.

Y no olvidaste tu tierra
ni tu gente.
En la hondura de tu corazón
cabían todas las honduras
de un pueblo cálido
que te recibía como siempre,
como la compañera que eras,
para compartir contigo
tajadas de plátano y yuca,
para compartir una vida de lucha,
de mujer hondureña, de mujer soltera,
de mujer con la cabeza en alto
y una ruta que andar.

Volviste, como siempre lo hacías,
a tu pueblo, a tu madre, a tus hijos
y a tus sueños.
Volviste porque ese era parte de tu viaje,
el regreso,
regresar con los tuyos
a quedarte
parte de la fundación de los que siguen
tu camino.

25 diciembre, 2012 at 3:29 pm 2 comentarios


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