Archive for agosto, 2013

Impúdico

Me dijiste «río» y te dije «laguna»,
me dijiste «¿por qué?»
y te contesté «no sé».

____

Abro un libro y desde sus páginas
más hermosas
me ves
con tus limpios ojos fijos.

____

Signo truncado.
Esta pena hoy arde nocturna.
Impúdica esperanza.

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31 agosto, 2013 at 10:49 pm 1 comentario

Me Enteré Que Era Hispano

Al llegar a los EEUU
me enteré que yo era hispano,
antes, en Honduras, era sólo Alexis.

En los EEUU perfeccioné el arte de discernir
las más mínimas variaciones del color de la piel.
Hice, por ejemplo, una observación por años insospechable:
la piel de mi madre es más oscura que la mía.
Descubrí también detalles—como las líneas oscuras
en las palmas de mis manos—que de algún modo
habían logrado eludirme.

En los EEUU supe (no sin desconcierto)
que el español—igual a nosotros—es un idioma
subdesarrollado
y que, por lo tanto, comparte
la culpa de nuestro atraso.
Con malabarismos mentales logré entender
cómo en un país libre
es un delito no hablar inglés.

De igual manera, aprendí que ilegal
es sustantivo
y que cometía con mi propia existencia,
con cada sorbo de aire que tomaba,
un acto subversivo.

He aprendido mucho en los EEUU,
como por ejemplo, que soy hispano.
Aprendí a vivir y a buscar mi hispanidad.
Aprendí que la puedo cargar con vergüenza
u ostentar con orgullo,
pero, sobre todo,
aprendí a llevarla
con amor.

29 agosto, 2013 at 1:59 am 1 comentario

El Porqué del Frío en una Noche de Verano

¿Te acuerdas de las piedras
en los patios con flores
donde se hundía, ciega,
mi alegría en tu andar?
Roberto Sosa

A mi tía Francisca.

Quiero que salgamos a caminar.
Que virtás tus pasos por calles desahuciadas,
que las hojas caídas acaricien tu sombra,
que tus ojos enciendan cada llama repetida del sendero,
que sea tu piel una delicada barrera entre la noche y el frío,
que te detengás a desatar el dolor de un río que se ha ido.

Camino despacio, abismado,
no queriendo romper la hebra fina
que van tejiendo nuestros pasos,
rescatando cada gota de tu hogar,
acobijado en el calor de tu altar.

Quiero que caminemos así nomás
sin hablar y sin pensar,
dueños del porvenir
que siempre construiste
y que ahora, sólo ahora,
comprendés cuánto quisiste.

23 agosto, 2013 at 12:10 am 1 comentario

El Origen de la Palabra Amor

La palabra amor nace
de ritmos secretos y andares
inexpugnables.
No existe como cuatro letras
sino como el último sentido,
el más entrañable.

Atrapa entre sus puntas
una semilla pequeña
y todo el fragor
de una batalla
cara al viento.

No nació con dolor
ni incertidumbre
porque nunca rompió vasijas y
sigue encerrada como la mirada
de un animal manso.

Por eso la palabra amor
es un sortilegio lingüístico,
un lago redondo,
un legado de pétalos de carne,
un llamado ancestral
a manera de luz y de agua,
un suave golpe que deja
un crujido en la lengua
y un gusto a raíz en el paladar.

12 agosto, 2013 at 11:48 pm 1 comentario

Espera

Lo más terrible se aprende enseguida
y lo hermoso nos cuesta la vida.
Silvio Rodríguez

Decidís escarbar los escombros
de mis años roídos
por los dientes feroces del orgullo
y la rabia.

Venís a liberarme de mí mismo,
de mi sombra vieja y gastada,
de mis zapatos pesados
que han abierto surcos
en caminos estériles,
de las rutas ciegas
y los muros oscuros
donde se estrella mi esperanza.

Sé que venís resuelta y sin ataduras
con tu andar ligero
y tu paso sutil de venado,
con tus mañanas frescas
y tus ojos claros de luna.

Caminás como en el aire,
arriba de los agujeros terrestres
que aparecen de la nada en tu camino
y del bullicio insolente de los perros,
con la sencillez límpida de tu verdad
y la inmutable geometría de tu dignidad.

Venís desgarrando hojas muertas
y remendándole pétalos a las margaritas,
concibiendo nuevos esquemas indescriptibles,
tocando todas las puertas
e irrespetando las ventanas.

Venís del otro lado de las tinieblas,
más allá de la selva espesa,
del aullido de los monos salvajes,
de los afilados colmillos de la oscuridad.

Venís alta y certera
extraña heroína
surtidora de agua,
con tu bondad de árbol milenario
y tus humildes preguntas de antaño.

Venís sin conocerme,
sin saber dónde me encuentro,
con el embeleso de tu canto,
porque sabés que te espero
como náufrago a la deriva,
porque amás al Minotauro
y tus manos expresivas
desean soltar un carretón de hilo.

Me buscás y no te encuentro
porque en este laberinto
desangrado, entorpecido
y desahuciado por los murciélagos,
sólo se pierde uno.

Addendum

Venís como torbellino
a sacudir
mi viejo espíritu enmohecido
de carreta en granero
de anciano en hamaca
de molino en el campo
de animal en descanso.

Intentás arrasar con mi figura
descuidada por los años,
con la forma en que me aferro a la tierra,
con lo poco que tengo,
con mi amor de caracol,
con la redondez sanguínea de mis sueños.

Oscurecés con asombro el día
rompiendo las manchas solares
borrándole la cola a los cometas
callando a todos los grillos de la noche
desafiando cada vuelta que te lleva a mí
y desatando los pequeñísimos milagros de vivir.

5 agosto, 2013 at 8:33 pm 1 comentario


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