Labriego en Libertad

30 julio, 2014 at 3:47 pm Deja un comentario

Era como si el mundo se acabara. Soportaba impasible las noches cargadas de estruendos que conmovían con furor sísmico los cimientos de la vieja prisión y que la volvían mas fría y húmeda que nunca. Pero, ¿qué importaba si se acababa el mundo? si para Saturnino tenía mucho de haberse acabado. El tiempo ya no transcurría en horas ni en días pues esas medidas de tiempo habían perdido su sentido. Ahora sólo pensaba en meses, pero no en meses como enero y julio pues esos tampoco significaban nada, sino que en los meses calientes cuando el calor lo ahogaba y sentía que el cuerpo le iba a explotar, y en los meses fríos y húmedos—en realidad todos son húmedos pero la humedad fría es más atroz que la caliente—como el de esta noche en la que ya sólo esperaba que en forma proverbial lo partiera un rayo.

Habían meses bulliciosos como los de fin de año cuando se celebraba la navidad y el inicio de un buen año (o quizás el fin de uno malo). Esos meses lo entretenían pues miraba caras nuevas que llegaban a visitar a los demás. El ya no esperaba visitas, ni las extrañaba pues había dejado de recibirlas hace varios años—seguro que han sido años pues el año tiene muchos meses—y se conformaba con ver, aunque fuera de lejos, las que recibían los otros.

Los que más añoraba eran los meses abiertos. Era entonces cuando se colaba cierta claridad por la ventanita enrejada que lo convidaba a escudriñar el cielo en busca de aves que iban adonde querían. En los meses abiertos se abría todo—la ventanita era un ventanal y la serenidad de un porche que da a los cerros y al río, su catre sucio se ampliaba y se mecía con el vaivén de una hamaca, los insultos traían el canto de los gallos, las alabanzas de la misa, y los gritos de los niños, los pasillos se doblaban, subían y bajaban, y no lo llevaban al patio desgastado sino que a los frijolares y a las puertas de sus amigos. Los meses abiertos traspiraban olor a pino, tamal fresco y café dulce. Pero, por supuesto, a los meses abiertos les seguían los cerrados cuando no había luz que iluminara su celda, cuando sentía todo el peso de su existencia, cuando ni siquiera podía cerrar los ojos en las noches aunque hubiera querido poder cerrarlos para siempre. Fue en una noche de un mes cerrado cuando terminaron de desbaratarle la vida.

––Hey Saturnino te tengo buenas noticias. La juez dijo que quedás libre, que te podés ir mañana a primer hora.

El carcelero de guardia le descargó la brutalidad de esas palabras como una sentencia mientras intentaba alumbrarle la cara.

—¿Me oíste Saturnino? Ya no tenés que seguirte pudriendo en esta puta carcel. ¿Oíste Saturnino? ¡Saturnino!

Al oirlo sollozar el guardia decidió ir a jugar naipes con sus compañeros. Esa noche Saturnino se arrepintió de nuevo, como lo había hecho todas las noches por once años, de haberse robado una camisa en una tienda del centro. Había venido a la ciudad a buscar trabajo pero después de largos días de hambrear sin suerte pensó que con vender una camisa nueva iba a poder pagarse el pasaje de regreso a El Nancito.

Aceptó sin protestar y casi sin quejarse la golpiza de los policías porque reconocía que en su desesperación había hecho mal, mas nunca se imaginó que esa camisa significara tanta vida. «En otro país ya te hubieran cortado la mano con que robaste, cabrón. Suerte tenés de vivir aquí». Pero esta noche el guardia le había dicho que los once años habían sido un error, que se habían olvidado de él, que se alegrara que alguien al fin se había fijado que una camisa no valía tanto—pues que bueno que hoy me regalen su error para llevármelo para siempre con el mío de venir a esta ciudad maldita.

Al salir por la mañana pensó en su mujer y en sus hijos—¡cómo deben estar de grandes, cómo debe estar ella de linda! Pensó en El Nancito y sonrío. Luego, acariciando entre índice y pulgar los veinte pesos que le había facilitado la jueza más por vergüenza que por piedad, Saturnino se encaminó a su pueblo aunque sabía de sobra que nunca iba a volver ahí.

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Poesía Deforme Callezuela

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